XXII

En un mundo vacío que me invade
mis gargantas perdidas
      se distraen
Buscan néctar
     savia
     sangre
     miel
     agua de manantial.
Se ahogan.
Se empalagan.
     Mueren y renacen.
Pierden pie
en el estribo
que se imponen.
Mezclan púrpuras
     lilas
     confusiones.
Van corriendo.
Se detienen.
Despeinadas
  y cabalmente locas
al borde
      del abismo
de su cordura.

XXIII

No surgen 100 palabras que definan.
No quiero excusas que me sacrifiquen.
No está en las cosas eso que yo busco.
Quiero dormirme en sueños que no vivo.
Vivirme en otras vidas malherida.
Libre de libertad tengo la noche.
Los accidentes hacen que yo exista.
Llegan los titulares de mundo en agonía.

¿Quién teme defraudarse con lo desconocido?

XXIIII

Redondas son mis formas.
    Redondas tus fragancias.

Con esperanza lúdica
    le escapo a la tristeza,
esa que se agazapa
    en mis esquinas.