XXII

En un mundo vacío que me invade
mis gargantas perdidas
      se distraen
Buscan néctar
     savia
     sangre
     miel
     agua de manantial.
Se ahogan.
Se empalagan.
     Mueren y renacen.
Pierden pie
en el estribo
que se imponen.
Mezclan púrpuras
     lilas
     confusiones.
Van corriendo.
Se detienen.
Despeinadas
  y cabalmente locas
al borde
      del abismo
de su cordura.

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